lunes, 16 de mayo de 2016

BLANCANIEVES



Blancanieves es un cuento de hadas mundialmente conocido. La versión más difundida es la de los hermanos Grimm y la cinematográfica de Blancanieves y los siete enanitos (1937) de Walt Disney. La versión típica tiene elementos como el espejo mágico que habla y los siete enanitos o duendes. En algunas versiones, los enanitos son ladrones y el diálogo con el espejo mágico se hace con el sol o la luna.







Érase una vez una hermosa y buena reina que, cosiendo junto a su ventana, se pinchó en el dedo y vio cómo la sangre cayó en la nieve. Fue entonces cuando la reina deseó tener una hija con la piel tan blanca como la nieve, los labios rojos como la sangre y el pelo negro como la noche. Y su deseo se cumplió, naciendo una preciosa y encantadora princesa a quien la reina junto a su esposo, el rey, decidieron llamarla Blancanieves. Sin embargo, la madre de Blancanieves murió después de dar a luz y el rey se casó posteriormente con una mujer muy bella pero malvada. La segunda esposa del rey era una bruja muy poderosa, celosa y vanidosa que tenía un espejo mágico.



La nueva reina solía preguntarle a su espejo cada día:


Espejito, espejito mágico en la pared dime una cosa, ¿quién es entre todas las damas de este reino la más hermosa?
Y el espejo mágico le contestaba a la malvada madrastra:


Tú, mi Reina, eres la más bella de todas.
Pero, cuando Blancanieves cumplió diecisiete años era tan bonita como el día, y la malvada madrastra le preguntó a su espejo mágico, y éste le respondió:


Mi Reina, estás llena de belleza, es cierto, pero tu joven hijastra, la princesa Blancanieves, es mil veces más hermosa que tú y jamás podrás cambiar eso.


La reina, celosa, ordenó a un asesino que matara a Blancanieves en el bosque y, para asegurarse, le exigió que le trajera el corazón de la niña. El asesino no cumple su tarea y en su lugar le lleva a la reina el corazón de un jabalí joven (que luego fue cocinado por el cocinero real y comido por la malvada madrastra de Blancanieves).


En el bosque, Blancanieves descubrió una pequeña casita en un claro y en medio del bosque que pertenecía a siete enanitos y decidió entrar para descansar. Allí, éstos se apiadan de ella:


Si mantienes la casa para nosotros, cocinas, haces las camas, lavas, coses, tejes y mantienes todo limpio y ordenado, entonces puede quedarse con nosotros y tendrás todo lo que quieras.
Le advirtieron, eso sí, que no dejara entrar a nadie mientras ellos estuvieran en las montañas. Mientras tanto, la reina le preguntó a su espejo una vez más quién era la más bella de todas y, horrorizada, se enteró de que la princesa no sólo estaba viviendo con los siete enanitos, escondida en la casa del bosque, sino que Blancanieves seguía siendo la más bonita de todas.



La madrastra de Blancanieves usa tres disfraces para tratar de matarla mientras los enanos están en las montañas. En primer lugar, disfrazada de vendedora buhonera, le ofrece a Blancanieves unas coloridas cintas para el cuello. Blancanieves se prueba una pero la malvada madrastra la aprieta tan fuertemente la cinta al cuello que cae asfixiada, haciéndole pensar a la reina que la princesa está muerta. Los siete enanitos al regresar a la casa descubren a Blancanieves desmayada, le retiran la cinta del cuello y la joven se despierta.


La segunda vez la malvada madrastra va disfrazada de vendedora de peines y le ofrece un peine envenenado a Blancanieves. Aunque Blancanieves se resiste a que la mujer le ponga el peine, ésta logra ponérselo a la fuerza y la princesa cae desmayada, con el peine clavado en pelo. Cuando llegan los siete enanitos de las montañas le quitan el peine clavado y se dan cuenta de que no alcanzó a clavárselo en la cabeza, sino que solo la rasguñó. Le quitan y le desclavan el peine del pelo de Blancanieves y ésta se despierta.



Por último, la reina prepara una manzana envenenada, se disfraza como una granjera y le ofrece la manzana a Blancanieves. Cuando Blancanieves se resiste a aceptar, la malvada madrastra corta la manzana por la mitad y se come la parte blanca y buena de la manzana y le da la parte roja y envenenada a la princesa. Blancanieves come la parte roja de la manzana con entusiasmo e inmediatamente cae en un profundo sopor. Cuando los enanos la encuentran, no la pueden revivir. Aún conservando su belleza, los siete enanitos fabrican un ataúd de cristal para poder verla todo el tiempo.


El tiempo pasa y un príncipe que viaja a través del reino ve a Blancanieves en el ataúd. El príncipe está encantado por su belleza y de inmediato se enamora de ella. Este le ruega a los siete enanitos que le den el cuerpo de Blancanieves y pide a sus sirvientes que trasladen el ataúd a su castillo. Al hacerlo se tropiezan en algunos arbustos y el movimiento hace que Blancanieves escupa el trozo de manzana envenenada atorada en su garganta, despertando así de sueño de muerte. El príncipe luego le declara su amor a Blancanieves y pronto la pareja planea celebrar su boda.



La vanidosa madrastra de Blancanieves, creyendo aún que ella está muerta, pregunta una vez más a su espejo quién es la más bella de la tierra y, una vez más, el espejo la decepciona con su respuesta: «Tú, mi reina, eres bella, es cierto; pero la joven reina es mil veces más bella que tú».


Sin saber que a quien se refería era, de hecho, Blancanieves, la malvada madrastra es invitada a la boda del príncipe del país vecino. Cuando se da cuenta de que la nueva reina es su propia hijastra Blancanieves, se asusta y se desespera tratando de pasar desapercibida.



Gracias a la investigación del historiador de Lohr am Main, Karlheinz Bartels, sobre el cuento de «Blancanieves y los Siete Enanitos», la pintoresca localidad a orillas del río Meno, en la Franconia alemana, puede sentirse orgullosa de haber visto nacer, el 15 de junio de 1728,4 a Maria Sophia Margaretha Catharina von Erthal, personaje real que inspiró el literario de Blancanieves. Muchas evidencias y puntos de conexión con las características de Lohr y sus alrededores prueban, desde 1986, esta peculiaridad del famoso cuento de los hermanos Grimm, lo que hace que destaque frente a la mayoría de los relatos infantiles.



El padre de la niña que, por diversas circunstancias, devino en la ficción Blancanieves, fue Philipp Christoph von Erthal, entre 1719 y 1748, Condestable del Electorado de Maguncia en Lohr. Por sus dotes diplomáticas, viajaba frecuentemente como enviado en misiones especiales, una especie de ministro de Asuntos Exteriores del ducado. Por eso, tuvo la oportunidad de relacionarse con emperadores, reyes y reinas de toda Europa. De ahí que, en el imaginario de los habitantes de Lohr, los von Erthals tuvieran todas las características de una familia real.


La residencia familiar era el castillo de Lohr. Tras la muerte, en 1741, de la madre de Maria Sophia, el padre se casó el 15 de mayo de 1743 con Claudia Elizabeth Maria von Venningen, nacida Condesa Imperial de Reichenstein. El hecho de que Philipp Christoph von Erthal no estuviera casi nunca en Lohr explicaría el evidente papel pasivo del rey en el cuento, según han concluido las investigaciones.



La principal prueba de que Blancanieves sería natural de Lohr es el “Espejo Mágico que hablaba”. El impresionante y rico espejo de 1,60 metros de altura aún se puede admirar en el museo del Spessart, en el castillo de Lohr que perteneció a los padres de Blancanieves. El espejo procede de la manufactura de cristal de Lohr, fundada en 1698, que adquirió fama y prestigio en toda Europa, no sólo por su delicada y refinada artesanía, sino porque las materias primas que utilizaba para la fabricación del vidrio procedían –además de la propia región– también de España. En efecto, el carbonato sódico, conocido como ceniza de soda o sosa, era importado de Alicante, a orillas del Mediterráneo español.


El espejo fue un regalo del padre de Blancanieves a su segunda esposa y hablaba, como muchos de los espejos fabricados en Lohr, sobre todo por las leyendas que figuraban en sus marcos, especialmente a través de sus aforismos, pero también por sus curiosas propiedades acústicas, que hacen que, al hablar cerca de él, la reverberación haga que resuenen las palabras. La clara referencia a su egoísmo en el medallón de la derecha (se lee “Amour Propre”) debió de herir mucho la vanidad de la madrastra.



También se han comprobado las referencias locales en el área de Lohr. El «bosque virgen» en el cual fue expuesta Blancanieves, era naturalmente el Spessart. En la actualidad, Lohr, incluso recibe el nombre de «la Puerta del Spessart». El camino de huida de Blancanieves «sobre las siete montañas» era el Höhenweg, mencionado ya en el siglo XIV –la llamada “Wieser Straße”–. Desde Lohr, a través de este trayecto, por las siete montañas del Spessart, se podía alcanzar el pequeño reino «de los siete enanitos». Asimismo «los siete enanitos que picaban y cavaban en busca de mineral», eran mineros de talla pequeña o, más probablemente, niños que trabajaban en las minas de Bieber. Alrededor de 1750 picaban allí unos 500 mineros en busca de plata y cobre.


Respecto a la «manzana envenenada», la investigación de Bartels ha descubierto, citando bibliografía competente en la cual se describe el veneno, que la mitad de la manzana fue sumergida por la malvada madrastra en zumo de belladona, fruto que se encuentra también en el Spessart. Sus bayas contienen Atropa belladonna utilizada, incluso a día de hoy, en medicina. Su narcótico produjo en Blancanieves una rigidez tal como si hubiera fallecido.



El «sarcófago transparente de cristal» y las «zapatillas de hierro», con las cuales, en castigo, «la madrastra debía bailar hasta caer muerta al suelo», se producían habitualmente en la manufactura de vidrio, el primero, y por herreros, gracias a los minerales de hierro maleables del Spessart.


Debido a las cualidades de Maria Sophia, la población de Lohr la había convertido en una especie de hada. El cronista de la familia Erthal, M. B. Kittel, describía a Maria Sophia como una joven noble y llena de virtudes, «un ángel caritativo y bondadoso», «activo contra la pobreza y la indigencia» que demostraba «su amabilidad personal». Para el imaginario colectivo de la población de Lohr y el Spessart, la niña de los Erthal representaba la imagen ideal de la hija de un Rey.


Otro hecho que hacía que el pueblo sintiese simpatía hacia Maria Sophia, a la vez que añadía crueldad al comportamiento de su madrastra, era la ceguera parcial que María Sophia padecía desde niña y que se debía a las secuelas de la varicela.



Estos hechos que, a lo largo de la historia no ocurren con frecuencia, debieron llegar a oídos de los hermanos Grimm que vivían cerca, en Steinau. Así, pocos años después de la muerte de Maria Sophia, siguió la redacción y, al final de 1812, la primera publicación del cuento de Blancanieves y los siete enanitos.


El historiador alemán Eckhard Sander considera que la inspiración para Blancanieves fue la joven condesa Margarethe von Waldeck. Dicha condesa vivió en Alemania en la primera mitad del siglo XVI. Según Sender, Margarethe tuvo un romance con el rey Felipe II de España, lo que no fue visto con buenos ojos por los cortesanos españoles, pues el rey ya estaba casado, por lo que habrían asesinado a la condesa envenenándola. De lo que no cabe duda es de que Felipe II, tras pasar largo tiempo viajando por Flandes y Alemania, volvió a España y no la volvió a abandonar.


Respecto a los siete enanitos, Sander coincide en que se trataría de niños desnutridos y envejecidos prematuramente por el trabajo en las minas de hierro, en este caso las de las propiedades de los von Waldeck. Debido a su pobreza, estos niños vestían largos abrigos y gorros muy parecidos a aquellos con los que se suele representar a los siete enanitos. Sander además asegura que a la condesa le gustaba jugar con estos niños con aspecto de enanos.



Las adaptaciones cinematográficas de Blancanieves se inician en el cine mudo, si bien deben tenerse en cuenta aquellas películas referidos a esta historia que no contienen la palabra "Blancanieves" en su título. Entre estos últimos hallamos la realización brasileña Histórias Que Nossas Babás Não Contavam (1979), de Oswaldo de Oliveira (1931-1990), grosera humorada erótica en torno al personaje de Blancanieves. Durante 1961, en medio de un litigio con su estudio, Los tres chiflados filman para la 20th Century Fox Snow White and the Three Stooges, la única película que realizaron en colores y la más cara, ya que su presupuesto final rondó los tres millones y medio de dólares.